Los chicos buena onda de Silicon Valley deben correr riesgos

Los capitalistas de riesgo y los fundadores de startups muestran nerviosismo por las cifras que ahora surgen de Silicon Valley.

El capital destinado a las startups a nivel mundial ha disminuido durante los últimos cuatro trimestres hasta llegar a US$ 24,100 millones en el tercer trimestre. (Foto: vía cimel.info)
El capital destinado a las startups a nivel mundial ha disminuido durante los últimos cuatro trimestres hasta llegar a US$ 24,100 millones en el tercer trimestre. (Foto: vía cimel.info)

Bloomberg.- Los capitalistas de riesgo y los fundadores de startups se han vuelto los chicos buena onda de la economía global. Sueñan en grande, se mueven rápido, rompen cosas y alteran a las empresas de la vieja escuela a su paso.

Aun así, las cifras que ahora surgen de Silicon Valley muestran el nerviosismo de los chicos buena onda. Aunque los fondos, como Andreessen Horowitz y Greylock Partners, están recaudando dinero a un ritmo no registrado desde la burbuja puntocom, están usando una menor cantidad.

El capital destinado a las startups a nivel mundial ha disminuido durante los últimos cuatro trimestres hasta llegar a US$ 24,100 millones en el tercer trimestre, un nivel no registrado desde hace dos años, según un informe de KPMG y CB Insights emitido el jueves.

La tendencia se mantiene para las rondas de financiamiento en etapas tempranas y tardías.

Una gran razón para explicar esto radica en que las tasaciones se están congelando para varias startups privadas, desde las más grandes como Airbnb a las más pequeñas como Global Fashion Group, respaldada por Rocket Internet.

Los fondos están reacios a aportar más dinero a una startup en una ronda más tardía a una valoración menor porque resulta negativo para su propio desempeño.

De esta manera, están presionando a sus compañías a poner mayor atención a los beneficios y los costos, en vez de simplemente entregarles más efectivo para permitirles buscar ventas vertiginosas y aumento de usuarios. El repliegue táctico de Uber de una guerra de desgaste en China es solo un ejemplo.

Los capitalistas de riesgo también están preocupados (tal vez con razón) porque será más difícil recaudar dinero en el futuro. Están acumulando reservas para asegurarse de poder apoyar a las mejores empresas en sus carteras mientras crecen.

Pero la duda entre los capitalistas de riesgo no puede seguir por mucho tiempo. Garantizaron miles de millones provenientes de sociedades de responsabilidad limitada, como donaciones y fundaciones, que esperan que ellos pongan más dinero en movimiento.

La vida de un fondo típico dura entre ocho y 12 años, mientras las inversiones se realizan gradualmente en la primera mitad de dicho periodo.

En tanto, la avalancha de dinero destinada a las startups provenientes de fuentes alternativas, como fondos mutuos y las unidades de capital de grandes corporaciones desde fabricantes de autos a bancos, indican que los capitalistas de riesgo están en un espacio cada vez más competitivo.

¿Qué hacer entonces? Los capitalistas de riesgo deberían salir de sus zonas de comodidad para invertir en una gama más amplia de sectores. Ahora mismo, mucho dinero sigue circulando a servicios de internet, móviles y otras tecnologías de software.

Esto es algo que en cierto modo se esperaba porque los capitalistas de riesgo comúnmente deben hacer inversiones complementarias en sus mejores startups. De esta manera, el quiebre del sector refleja las decisiones tomadas hace cuatro o cinco años.

Dicho esto, no es conveniente que los capitalistas de riesgo se sientan más cómodos financiando a la centésima startup tecnológica de comercio electrónico en vez de intentar resolver problemas más complicados en servicios de atención médica o manufactura.

Seguramente, tales áreas no tradicionales son difíciles de comprender y demandan conocimientos técnicos en todos los ámbitos, desde las regulaciones hasta la biología. Basta mirar la implosión de la antigua startup unicornio de análisis de sangre Theranos.

Bill Gurley, un respetado inversor de Benchmark Capital, sintetizó el ambiente en una entrevista en el sitio web Recode: “Nunca habría imaginado en mi vida como capitalista de riesgo que el mayor problema sería un exceso de capital por todas partes”.

Los chicos buena onda ganaron su reputación al asumir riesgos. Es tiempo de comenzar a vivir en peligro.

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