Por qué los grandes bancos no quieren el Brexit

La respuesta, como se pueden imaginar, es el dinero. El Reino Unido aporta unos US$ 27,000 millones a los ingresos anuales de los cinco mayores bancos de inversión de los EE.UU.

(Bloomberg View).- El bando que está a favor de que el Reino Unido permanezca en la Unión Europea reclutó a Jamie Dimon para advertir sobre los peligros de un abandono del bloque.

Algunos comentaristas cuestionaron la conveniencia de convocar al comandante estadounidense de JPMorgan para influir en el corazón y la mente de los británicos. Una pregunta más oportuna sería la de por qué el banquero fue a Bournemouth para compartir el estrado con el ministro de Economía George Osborne.

La respuesta, como se pueden imaginar, es el dinero. Los ingresos anuales que obtiene JPMorgan en el Reino Unido están cerca de los US$ 8,000 millones, a años luz de los US$ 92 millones que gana en Alemania y los US$ 42 millones de ingresos franceses, de acuerdo con los datos que reunió la firma de calificación crediticia Standard & Poor’s. El Reino Unido aporta un importante porcentaje de los ingresos anuales mundiales del banco estadounidense, que suman unos US$ 92,000 millones.

En total, el Reino Unido aporta unos US$ 27,000 millones a los ingresos anuales de los cinco mayores bancos de inversión de los EE.UU.; como porcentaje de los ingresos totales de la UE, el Reino Unido es enormemente más importante para las firmas estadounidenses que cualquiera de sus otras cabezas de playa europeas.

Las transacciones que generan esos ingresos no desaparecerán si el Reino Unido deja la UE simplemente migrarán de Londres a otros centros financieros de Europa, ya sea París, Luxemburgo o Fráncfort. Pero las instalaciones de JPMorgan en la ciudad costera de Bournemouth y los 4,000 empleados con que cuentan para cerrar y procesar operaciones dejarán de tener sentido de la noche a la mañana si los eurófobos ganan el referéndum. Tratar de convencer al personal de que haga la maleta y mude su familia a Alemania o Francia o cualquier otro lugar será costoso y caótico y llevará tiempo.

Probablemente no sólo sean los bancos estadounidenses los que cuestionen la conveniencia de tener en Londres oficinas de banca de inversión que acabarán fuera de la UE. El CEO de Deutsche Bank John Cryan dijo el mes pasado que sería “ilógico” negociar valores en euros en la capital británica; los negocios “se verían atraídos hacia la zona euro”, señaló.

Incluso el banco británico HSBC Holdings dijo este año que mil de los 5,000 empleados de su división de banca mundial y mercados probablemente serían transferidos a París.

Estos traslados perjudicarían las finanzas del Reino Unido de manera directa. Los trabajadores del sector bancario aportan más del 7% de la recaudación impositiva británica sobre salarios, de acuerdo con las cifras que reunió Bloomberg Intelligence, mientras que sus empleadores pagan casi 6% del total nacional de los impuestos a empresas.

Las encuestas de opinión están divididas en cuanto al posible resultado del plebiscito sobre la UE, conforme ambas partes del debate dictan lamentables clases magistrales de confusión, desinformación y alarmismo. De modo que es fácil (y de hecho correcto) ser escéptico cuando Osborne dice que el Reino Unido podría perder 40,000 empleos en el sector de los servicios en los dos años posteriores a una votación a favor de abandonar la UE.

Está adivinando; nadie sabe cuál será el panorama después del Brexit una vez que dos años de regateos para definir los términos del divorcio se cobren su precio.

Pero es evidente que los incentivos para que los bancos extranjeros tengan costosos banqueros de inversión trabajando en Londres se verán reducidos, en especial si la UE, convencida por París, levanta el puente levadizo al negarse a otorgar a las firmas del Reino Unido los pasaportes que necesitan para brindar servicios financieros en toda la zona euro.

Por eso, cuando Dimon les dice a sus 16,000 empleados británicos que una cuarta parte de esos puestos de trabajo están en peligro si este mes gana la votación el bando partidario de dejar la UE, casi se puede oír el sonido de las maletas con ruedas traqueteando por los andenes del Eurostar en la estación internacional de trenes de St Pancras… para nunca más volver.

Por Mark Gilbert.

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