¿Aún vale la pena invertir en un MBA?

Para aquellos que desean progresar en su carrera profesional, basta con obtener un MBA y su magia se encargará del resto. Solo que esta magia dejó de funcionar hace bastante tiempo, según un artículo de Financial Times.

Muchos estudiantes han recurrido a la obtención de préstamos grandes para financiar su MBA.
Muchos estudiantes han recurrido a la obtención de préstamos grandes para financiar su MBA.

¿Acaso un curso de gestión de negocios es una inversión adecuada para los estudiantes hoy en día? ¿Cuál es la vigencia de un MBA? ¿Por qué año tras año muchos profesionales se inscriben en los innumerables programas de MBA alrededor del mundo? se preguntan Terence Tse y Mark Esposito de Financial Times.

¿Están buscando obtener nuevas habilidades? Puede Ser. ¿Tienen ganas de aprender sobre lo último en investigación académica? Es poco probable. ¿Están deseosos de vivir una experiencia de aprendizaje? Posiblemente. ¿Están buscando una oportunidad para establecer contactos? Sin duda alguna.

Pero tal vez el motivo principal es impulsar sus perspectivas profesionales. La idea de que cuanto más trabajes, más alto llegarás en la escala corporativa –y por lo tanto social– está arraigada en nuestro ADN.

Muy a menudo, esto también se traduce en el hecho de que cuanto más alto estés en los niveles empresariales, más exitoso serás. Para muchos, un título de MBA es el camino para lograr todo lo anterior; para aquellos que desean progresar en su carrera profesional, basta con obtener un MBA y su magia se encargará del resto. Solo que esta magia dejó de funcionar hace bastante tiempo.

Por un lado, la crisis financiera del 2008 provocó que muchas empresas reduzcan sus niveles de contratación, lo que llevó a una escasez de puestos de trabajo que tanto codiciaban los graduados de MBA. Para otros, cada vez es más comprensible la poca probabilidad que los empleadores –en medio de sus esfuerzos por reducir costos– ofrezcan patrocinios financieros a aquellos que deseen estudiar un MBA.

Como resultado de esto, los estudiantes han recurrido a la obtención de préstamos grandes para financiar su educación de negocios.

Por lo general, los baby boomers apostaban por tener una deuda ‘justificable’ cuando se trataba de financiar una educación superior. El razonamiento se daba de la siguiente manera: si endeudarse para financiar un MBA dará lugar a un trabajo bien remunerado y este ingreso post-MBA pagará la deuda pendiente a los pocos años de graduación, entonces este gasto no es tanto un pasivo.

Sin embargo, lo que a menudo no se tiene en cuenta en esta línea de pensamiento es qué sucede si las condiciones macro cambian. ¿Qué sucede si el mercado de trabajo ya no puede absorber el ejército de nuevos talentos que salen todos los años de las escuelas de negocios? ¿Es un MBA realmente el boleto que necesitan los estudiantes para ir a donde ellos quieren? Y ¿Es un MBA una inversión adecuada en nuestra actual economía mundial?

El mercado de trabajo de hoy en día es muy diferente al que entraron los baby boomers. A medida que el mundo se vuelve cada vez más impredecible, no sólo es difícil anticipar qué problemas vendrán en el futuro, sino que también es más difícil justificar el uso de una deuda para financiar los estudios de MBA, al igual que saber con certeza cómo esa deuda resultará en una vida de éxito garantizado.

Cualquier graduado de MBA entiende que debe obtener un mayor retorno de lo que ha invertido con el fin de considerar a este programa un éxito. Sin embargo, las perspectivas profesionales de los programas de MBA pueden estar cambiando.

En un estudio reciente –_The Future of Business Education & the Needs of Employers 2014_ (El futuro de la educación de negocios y las necesidades de los empleadores 2014) – un CEO dijo que “a menos que se gradúen de uno de los cinco mejores programas de MBA en el país, hacer un MBA estará lejos de valer la pena”. Y el informe, basado en entrevistas con más de 100 CEO globales, mostró que dada las opciones, ellos preferirían no contratar a ningún graduado de MBA.

Al mismo tiempo, algunas escuelas de negocios aparentemente han perdido de vista su razón de ser: educar. Hemos argumentado previamente que los instructores con poca o ninguna experiencia de trabajo a menudo enseñan asignaturas de negocio en silos. Peor aún, los planes de estudio (gracias en parte a los criterios de acreditación estandarizados) apenas han cambiado para reflejar la evolución actual de los entornos económicos y empresariales.

El resultado es que gran parte de lo que se enseña es muy anticuado y obsoleto. Es difícil ver cómo los graduados de MBA serán capaces de obtener rápidamente un alto rendimiento o una alta rentabilidad de sus estudios.

Aquellos que aplican para un MBA también querrán saber en qué gastan las escuelas de negocios sus pagos de matrícula. Los pagos de matrícula son a menudo destinados a cosas que poco contribuyen a promover el potencial de los estudiantes de MBA: un campus brillante con instalaciones de última generación.

Si bien la mejora de la infraestructura puede mejorar la experiencia de aprendizaje de los estudiantes, no queda claro cuánto puede ayudar un reluciente campus a los estudiantes que compiten con otros graduados en un mercado de trabajo muy difícil.

El impacto de los préstamos estudiantiles puede tener otras implicaciones. Cuando los estudiantes llevan a cuesta una deuda significativa, ellos tienden a aceptar cualquier trabajo remunerado, incluso si este no coincide necesariamente con sus aspiraciones o talento.

Esto no es solo una receta para tener carreras y vidas infelices, también es una pérdida directa de recursos productivos e innovadores para la sociedad en su conjunto, o lo que un economista ilustrado podría atreverse a llamar la “felicidad nacional”.

Por ningún motivo estamos socavando la importancia de la educación. Como educadores, somos muy conscientes del valor de estudiar. Pero si los estudiantes están pagando por programas de educación con deudas, les pedimos que piensen con mucho cuidado antes de tomar esta decisión que potencialmente cambiará sus vidas.

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