AT&T apuesta a ‘repensar lo posible’ con megatransacciones

A medida que convergen las industrias de medios y comunicaciones, Randall Stephenson sabe que es hora de que él, AT&T y los inversores salga de lo seguro… por más arriesgado y costoso que sea.

(Foto: Bloomberg)
(Foto: Bloomberg)

(Bloomberg Gadfly).- El máximo responsable de AT&T, Randall Stephenson, no es un pez gordo de Hollywood. El oriundo de Oklahoma pasó toda su carrera en el mucho menos ostentoso negocio de las telecomunicaciones, comenzando con Southwestern Bell hace más de 30 años y culminando como director de la segunda operadora de telefonía celular más grande de Estados Unidos.

Pero a medida que convergen las industrias de medios y comunicaciones, Stephenson sabe que es hora de que él, AT&T y los inversores salga de lo seguro… por más arriesgado y costoso que sea.

El fin de semana, la compañía anunció que adquirirá Time Warner por US$ 108,700 millones (o US$ 84,500 millones excluyendo la deuda neta, que se paga en mitades iguales con efectivo y acciones), que le da a AT&T control sobre HBO, CNN y TBS. Hasta ahora, AT&T era un mero conducto de esos contenidos en video, a través de sus servicios de abono a telefonía celular, internet y TV paga. La empresa expandió este último el año pasado, al adquirir DirecTV por US$ 67,000 millones.

La transformación no le saldrá barato a AT&T. Si se contabilizara el valor de cada parte de Time Warner, se llega a US$ 105 por acción, según un análisis de Bloomberg Intelligence. O sea, a US$ 107.50 por acción, sin duda AT&T está pagando el precio completo. Además, tasará a Time Warner a cerca de 13 veces sus ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización (ebitda) estimadas para este año, un múltiplo más alto que el de las acciones de los demás grandes medios de entretenimiento. También supera transacciones comparables, entre ellas la adquisición del control total de NBCUniversal por Comcast en el 2013.

El precio es todavía más notable si se tiene en cuenta que, según se afirma, 21st Century Fox, uno de los principales competidores de Time Warner, no tiene planes para contrarrestar la oferta de AT&T (en el 2014, ofreció US$ 85 por acción por la compañía). Y que la adinerada Apple se acercó a Time Warner hace algunos meses pero sólo “monitorea” la situación, según un informe del Wall Street Journal.

AT&T se dejó sin margen de error. La empresa cree que puede terminar ahorrando US$ 1,000 millones en costos por año —el doble de lo calculado por algunos analistas— a pesar de la poca yuxtaposición con Time Warner. Esta transacción recibirá más atención que cualquier otra, no sólo por ser la más grande del año y exponer a AT&T a que rebajen la calificación crediticia de su deuda. También pondrá a prueba si la afirmación “pero AOL Time Warner fue un desastre” es obsoleta. ¿O los modelos de negocios y las culturas de AT&T y Time Warner chocarán de la misma manera?

Lo que sí sabemos es que nuestra manera de consumir entretenimiento es muy diferente hoy, y en sólo tres años, la industria mediática podría tener una forma completamente diferente. AT&T necesita apostar fuerte para retener poder de formación de precios y cierta apariencia de crecimiento. La clave será hacer equilibrio entre los contenidos propios como forma de retener a los abonados y la venta de contenidos a los competidores para impulsar los ingresos, un escollo cuando los reguladores estudiaron la fusión entre Comcast y NBCUniversal.

Así que sí, esto entraña muchos riesgos… pero quedarse parado también tiene sus peligros. Quizás Stephenson merezca cierto reconocimiento por avanzar rápido para diversificarse, antes que AT&T comience a sentir de verdad la presión de ofertas competitivas de datos ilimitados de sus rivales T-Mobile y Sprint o pierda a más abonados de servicios de TV paga debido a servicios más baratos de streaming por internet como SlingTV y Netflix.

Hacer algo ahora también evita que la empresa se pierda la oportunidad de quedarse con algunos de los mejores activos de contenidos disponibles (está claro que otros le echaron el ojo a Time Warner, y piense en HBO: se puede afirmar que le iría mejor dentro de AT&T, ya que podría permitirse invertir más fuerte en los contenidos originales que la hacen tan exitosa). El acuerdo también beneficiará a DirecTV Now, el nuevo servicio de streaming por internet que lanzará AT&T.

Los inversores también deberían tener en cuenta que las empresas de contenidos y los distribuidores más diversificados tienden a obtener tasaciones más altas. Basta con ver a los protagonistas de esta transacción: el viernes, AT&T tenía una tasación de menos de 7 veces el ebitda de este año, pero pagará casi el doble por Time Warner.

Además, si bien es difícil imaginarse a AT&T como un conglomerado de medios, no es la única que dará ese paso. Aparte de Comcast, que podría estar echándole un ojo a T-Mobile, uno de los principales generadores de acuerdos de la industria ha sido el multimillonario John Malone, que está acumulando un montón de activos y estrechando lazos entre su conjunto complejo de empresas de medios. Su Discovery Communications adquirió una participación en el estudio cinematográfico Lions Gate, que también es suyo de manera indirecta, y Lions Gate comprará el proveedor de TV paga Starz, otra propiedad de Malone. Se especula que los próximos en su lista podrían ser Scripps Networks o AMC Networks, o que podría usar a Charter Communications, que compró Time Warner Cable, como vehículo de adquisiciones.

Lo que será fundamental para el éxito de AT&T es contar con las personas correctas. Esto es más importante en industrias creativas como el entretenimiento televisivo y cinematográfico que en cualquier otro lado. Piense en el éxito de CBS, dirigida por el muy apreciado Les Moonves, frente a su hermana Viacom, que debería ser un puntal de los millennials y sin embargo es la que más sufre por la turbulencia entre sus superiores. El presidente y máximo ejecutivo de Time Warner, Jeff Bewkes, se quedará durante un período de transición tras la fusión, pero las empresas no dijeron cuánto durará.

Si los reguladores aprueban esta transición, que es lo que creo que sucederá, convencer a los accionistas de AT&T de la lógica estratégica podría tomar mucho tiempo. Quizás Stephenson debería desempolvar el viejo slogan de AT&T: Repensar lo posible.

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