OEA concluye sin decisión su sesión sobre la Carta Democrática y Venezuela

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, llamó a los países miembros a ayudar a Venezuela a “volver” a la democracia y apoyar la realización de un referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro.

(Foto: Reuters)
(Foto: Reuters)

(AFP) Las casi cuatro horas de debates sobre la situación política y económica de Venezuela concluyeron sin una decisión sobre la aplicación a ese país de la Carta Democrática, un documento que faculta a la OEA a tomar medidas en casos de alteración del orden institucional en un país miembro.

De esta manera, quedó en suspenso si este debate se retomará y, en caso de hacerse, cuando sería, porque la sesión extraordinaria del Consejo Permanente de hoy se levantó sin ningún anuncio al respecto.

En la sesión extraordinaria sobre la crisis política y económica en Venezuela, Almagro manifestó que el país atraviesa “una grave alteración del orden constitucional” y democrático.

Almagro señaló que el objetivo de la sesión “no es castigar ni sancionar a Venezuela”. “Estamos aquí para apoyar a un Estado miembro y ayudarlo a volver al camino de la democracia”, apuntó.

En medio de una grave situación económica -el país registra la inflación más alta del mundo y en sus estantes escasean alimentos y medicinas- Almagro advirtió que esa “crisis está alcanzando un punto crucial”.

La oposición venezolana recoge firmas para impulsar la realización este año de un referendo revocatorio contra Maduro.

“El Consejo Permanente debe mantenerse del lado correcto de la historia y defender a un pueblo que necesita voz”, aseguró Almagro ante el pleno de embajadores de los 34 países de la OEA, en Washington.

Los países deben “apoyar la voluntad del pueblo venezolano en su solicitud de un referendo revocatorio”, añadió.

Poco apetito
Canadá elogió la Carta Democrática como “una herramienta clave” de la OEA, pero ningún país se expresó abiertamente a favor de aplicar ese instrumento a la situación venezolana.

“El asunto venezolano está ahora vivo en la OEA, pero desafortunadamente podría necesitar una tragedia aun mayor de la que ya hemos visto para que los gobiernos superen su indiferencia y actúen de manera más enérgica”, dijo a la AFP Michael Shifter, experto para América Latina del Inter-American Dialogue, un centro de análisis en Washington.

Para Shifter “hay mucha preocupación por el deterioro de las condiciones, pero no mucho apetito para seguir el llamado de Almagro para incrementar la presión sobre asuntos de derechos humanos y democracia”. “Almagro está prácticamente solo”, apuntó.

La canciller
La canciller venezolana, Delcy Rodríguez, había intentado sin éxito cancelar la reunión, denunciando un “golpe de Estado en esta organización” y tachando a Almagro de ser “parte y juez” de un proceso contra el gobierno de Maduro.

“Se pretende juzgar a un Estado miembro de la OEA. Hemos sentado un precedente terrible”, afirmó la diplomática.

Pero veinte países, Uruguay, Surinam, Paraguay, Perú, Panamá, México, Jamaica, Honduras, Guyana, Guatemala, Estados Unidos, Costa Rica, Colombia, Canadá, Chile, Brasil, Belice, Barbados, Bahamas, y Argentina, votaron a favor de escuchar el informe de Almagro.

Venezuela y sus aliados Bolivia y Nicaragua, lideraron a los 12 países que se opusieron: San Vicente y las Granadinas, San Cristóbal y Nieves, República Dominicana, Haití, Granada, El Salvador, Ecuador, Dominica, y El Salvador.

Otros dos se abstuvieron: Trinidad y Tobago y Santa Lucía.

De hecho, Venezuela, Bolivia y Nicaragua pidieron a Almagro su renuncia.

“La solicitud, que con total seriedad se hace para que renuncie, sabemos que no va a atenderla, no tiene principios morales ni éticos”, dijo la canciller venezolana.

Esta sesión es la segunda en la OEA esta semana sobre la situación venezolana, luego que el martes el ex presidente de gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero tomó la palabra para llamar a los países del continente a apoyar una mediación entre gobierno y oposición en Venezuela.

Esa iniciativa es impulsada por Rodríguez Zapatero junto con los ex gobernantes de República Dominicana, Leonel Fernández, y Panamá, Martín Torrijos.

Pero la aplicación de la Carta Democrática es apoyada por la oposición venezolana, que desestima la mediación de los expresidentes.

Una comisión del Parlamento venezolano, encabezada por su presidente, el antichavista Henry Ramos Allup, viajó a Washington para asistir a la sesión y presionar por la aplicación de la Carta Democrática a Venezuela.

Almagro había recomendado en su informe la intervención de Allup en la sesión, pero la presentación del diputado venezolano nunca fue planteada en el debate y no habló ante el Consejo.

Serán necesarios 18 votos de los embajadores en la OEA para iniciar el proceso gradual de la Carta, que puede desembocar en una misión diplomática de mediación, mientras que solo con 24 puede convocarse una reunión urgente de cancilleres.

Finalmente, serán necesarios los votos de 24 cancilleres para suspender a Venezuela del organismo, algo del todo improbable por los férreos apoyos que aún conserva Caracas en la región y que solo ocurrió tras el golpe de Estado en Honduras en el 2009.

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