Trump da la espalda a los turistas internacionales

La propuesta de presupuesto de la administración Trump dada a conocer esta semana busca eliminar a Brand USA, una rama federal de marketing turístico organizada bajo la jurisdicción del Departamento de Comercio.

(Bloomberg) Si el presupuesto anual de un presidente de Estados Unidos es una declaración de prioridades, un viajero del mundo que contemple visitar ese país podría pensar en ir a otro lugar.

La propuesta de presupuesto de la administración Trump dada a conocer esta semana busca eliminar a Brand USA, una rama federal de marketing turístico organizada bajo la jurisdicción del Departamento de Comercio.

El Congreso creó Brand USA a través de la Ley de Promoción del Turismo 2010, con el objetivo de fomentar los viajes internacionales a Estados Unidos y ayudar a comunicar las políticas de visado y entrada al país.

Las leyes antiterroristas promulgadas después de los atentados del 11 de septiembre redujeron el porcentaje estadounidense de turismo internacional en comparación con el de otras naciones. El Congreso, el presidente Barack Obama y la industria turística estadounidense de US$250.000 millones deseaban revertir la tendencia.

Brand USA argumenta que compensa sus gastos. Cada US$1 que gastó en marketing en el año fiscal 2015 rindió US$ 21.20 en gasto de visitantes, según Tourism Economics Inc., un grupo de consultoría de la industria turística.

Brand USA, una sociedad público-privada, sostiene que sus esfuerzos también atrajeron el año pasado a 1.2 millones de viajeros más que dejaron US$4.000 millones en las cajas registradoras estadounidenses.

Aunque la Oficina de Responsabilidad Gubernamental ha cuestionado los números de Brand USA, la pérdida de sus esfuerzos hace que muchos integrantes de la industria turística estén dispuestos a hacer lobby ante los legisladores para destacar la importancia de promocionar a Estados Unidos en el extranjero.

“Puede que se relacione con las mareas políticas, la búsqueda de oportunidades para reducir costos y cómo se ve un gobierno de dimensiones limitadas”, dijo Adam Sacks, presidente de Brand USA, que tiene su sede en Wayne, Pensilvania. Pero “estos no son programas de bienestar social; son inversiones económicas que dan retornos reales”.

Desarticular Brand USA “sería como cancelar nuestro seguro de vida justo antes de hacer paracaidismo”, dijo Jonathan Grella, lobista de la Asociación de Turismo de los Estados Unidos.

Su organización el martes publicó una declaración en la que criticaba lo que denominó la decisión de la administración Trump de renunciar “unilateralmente” a sus armas en la promoción de Estados Unidos como destino turístico.

“Es confuso y desconcertante que esto sea una especie de esfuerzo deliberado. Es un quebradero de cabeza”, dijo Grella. El Departamento de Comercio remitió las preguntas sobre Brand USA al Departamento de Seguridad Nacional. Ese organismo no respondió en forma inmediata un pedido de declaraciones.

Irónicamente, el organismo que recibiría los fondos de Brand USA, Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, es el que ha sido más agresivo en la implementación de procedimientos muy criticados en las fronteras y los aeropuertos, como las órdenes ejecutivas de la Casa Blanca respecto de los viajes que los tribunales impugnaron por razones constitucionales.

El CBP hizo cumplir el veto inmigratorio inicial respecto de los países de mayoría musulmana en enero, deteniendo a numerosos viajeros extranjeros antes de que los tribunales federales frenaran la prohibición y una versión revisada posterior.

El CBP también pidió a los poseedores de permisos de residencia y trabajo estadounidenses que entregaran sus documentos y anuló el estatus de Global Entry de determinados ciudadanos estadounidenses.

En todo el país, múltiples demandas judiciales que cuestionan aspectos de las políticas inmigratorias de Trump están en trámite en los tribunales.

“Nuestro argumento siempre ha sido que la seguridad fronteriza y los viajes internacionales pueden coexistir pacíficamente”, dijo John Edman, director de Explore Minnesota Tourism y miembro de la junta directiva de Brand USA.

Pero aun cuando se bloqueen de manera permanente las polémicas políticas del gobierno, el daño a Estados Unidos como lugar de vacaciones deseable ya está hecho, asegura el lobby turístico, a través de “una mezcla de retórica y política”, dijo Sacks.

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