Harvey sigue elevando precio de bienes básicos en Estados Unidos

La extensa zona de Houston afectada tiene casi la superficie de Massachusetts y los actuales costos proyectados solo para la reconstrucción de la ciudad de Texas ascienden a US$ 100,000 millones y podrían aumentar.

(Foto: AFP)
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(Bloomberg).- El huracán Harvey, clasificado como uno de los desastres naturales más costosos de Estados Unidos, batió récords de precipitaciones e inundaciones. A medida que receden las aguas, se toma conciencia de que la recuperación llevará años y requerirá importantes cantidades de materias primas.

La extensa zona de Houston afectada tiene casi la superficie de Massachusetts y los actuales costos proyectados solo para la reconstrucción de la ciudad de Texas ascienden a US$ 100,000 millones y podrían aumentar.

Además de los daños sufridos por las industrias de energía, productos químicos, transporte y ferrocarriles, hay unos 100,000 hogares inundados y daños a decenas de miles de empresas y edificios municipales y culturales, a lo que se suman los restos de vehículos, productos electrónicos, electrodomésticos de línea blanca y muebles perdidos o destruidos.

Las materias primas más indispensables para la reconstrucción son el mineral de hierro y el acero. Una de las principales razones de que se use el acero en la construcción es su durabilidad; tiene la relación resistencia/peso más alta de cualquier material de construcción.

También debería haber un aumento de la demanda de zinc por su uso en los techos y paneles. Sus cualidades anticorrosivas hacen que el metal sea ideal para los revestimientos y la galvanización del hierro y el acero. La demanda de cobre también debería crecer.

Por ser un buen conductor de la electricidad, se usa en los generadores y motores y en el cableado de las radios, los televisores y otros productos electrónicos. El cobre también conduce el calor y se usa en los radiadores de vehículos a motor, acondicionadores de aire y sistemas de calefacción de los hogares.

El petróleo y el gas son los grandes motores económicos de Texas, aunque los efectos de la tormenta no son tan claros allí. En el corto plazo, el petróleo crudo West Texas Intermediate seguirá sufriendo presiones a la baja, en tanto la Costa del Golfo texana alberga más del 30% de la capacidad de refinación del país.

El 1 de setiembre, 10 refinerías de la región todavía estaban cerradas, lo que representa una capacidad de refinación total de 2.9 millones de barriles diarios, equivalentes al 30.1% de la capacidad total de refinación de la Costa del Golfo y el 15.8% de la capacidad total de refinación de los Estados Unidos.

La preocupación por una posible escasez de crudo debido al cierre de oleoductos se disipó cuando el secretario de Energía autorizó a la Reserva Estratégica de Petróleo suministrar 4.5 millones de barriles. Los precios más débiles del WTI han causado que se amplíe el diferencial entre el Brent y el WTI a más de US$ 5 por barril, situación que probablemente continúe.

En cambio, los precios de los productos de crudo refinado y los destilados como la gasolina, el fuel oil, el petróleo para calefacción, el propano, los butanos, el azufre y los petroquímicos deberían seguir aumentando. Si bien algunas refinerías están volviendo a operar o están operando a ritmo reducido, las más grandes en su mayoría están fuera de servicio y podrían seguir así por dos semanas más.

Los diferenciales de la gasolina se han ampliado considerablemente, en particular en el caso del diferencial octubre/noviembre. Los diferenciales crack –la diferencia entre el precio mayorista de los productos de petróleo y el precio del petróleo crudo- también parecen tener probabilidades de ampliarse antes de revertirse por un reequilibrio global.

Y los impactos sobre la energía son de alcance mundial. Como EE.UU. se ha convertido en la refinería del mundo, el aumento de los destilados impulsa al alza los precios internacionales del gasóleo y el diésel europeos. Los precios del gas natural vienen subiendo a medida que cae la producción; sin embargo, Harvey tiene implicancias bajistas para el mercado si la tormenta sigue incidiendo en la demanda.

Los cortes de energía y el cierre de empresas podrían compensar los riesgos asociados a la oferta. Las industrias cruciales del transporte, ferrocarriles y productos químicos han experimentados graves reveses. El transporte tanto para entregas nacionales como internacionales está averiado.

El precio de la madera tendrá un alza a medida que la industria de la vivienda y los muebles constituyen importantes mercados. Además, habrá una alta demanda de cemento porque este se utiliza como mortero para la albañilería y hormigón para cimientos.

El estado de Texas produce grandes volúmenes de algodón, trigo, arroz y soja y es un gran exportador de cultivos provenientes de todo el país. Los cultivos de arroz de segunda cosecha podrían perderse casi en su totalidad en Texas y Luisiana.

Si bien alrededor del 98% del algodón de la región ha sido cosechado, las crecidas y el viento aumentan el riesgo de daños y saturación para los cultivos no cosechados y los granos almacenados. Los ganaderos ahora están imposibilitados de usar sus campos destruidos para el pastoreo del ganado que pudo ser rescatado.

La política también tiene una influencia alcista. En primer lugar, si bien el momento en que se produjo la tormenta suma impulso a la iniciativa de infraestructura del presidente Donald Trump, no está claro si alguna parte de su propuesta de US$ 1 billón en 10 años toma en cuenta fondos de reserva para acontecimientos inesperados -tormentas, inundaciones, incendios, accidentes industriales y otros fenómenos naturales o por influencia humana imprevistos-. Pero aun cuando así sea, es improbable que el colchón sea suficiente para una tormenta de la magnitud y devastación de Harvey.

Segundo, Trump insiste en imponer aranceles en promedio del 20 por ciento al acero importado –del cual EE.UU. es un importador neto- y un arancel similar a la madera blanda canadiense, lo que afectaría a alrededor de US$ 5,000 millones en importación de madera de Canadá.

En conclusión, hay múltiples maneras de operar en estos mercados. Los futuros y opciones de materias primas se recomiendan para los operadores sumamente experimentados. Se pueden negociar alternativamente fondos que cotizan en bolsa (ETF, por sus siglas en inglés) y notas que cotizan en bolsa (ETN, por sus siglas en inglés) de materias primas.

No obstante, es aconsejable usarlos como vehículos de negociación de corto plazo en lugar de inversiones, en particular si la materia prima se cotiza en contango (precios de futuros más altos que el precio contado) dado que el rendimiento por traslado de un contrato de corto plazo a uno de largo plazo podría reducir o incluso revertir cualquier ganancia.

Las acciones de productores de materias primas, si bien no son una operación directa, son aconsejables, en particular en el caso de productos primarios no cotizados como el cemento.

Por Shelley Goldberg

Esta columna no necesariamente refleja la opinión de la junta editorial ni la de Bloomberg LP y sus dueños.

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