Gastronomía sobre ruedas: los food trucks invaden Lima

Varios chefs han pasado de la mesa a los vehículos con diversas especialidades: sándwiches, cebiches y más. Conozca a algunos protagonistas.

Paradas. Puede encontrar algunos food trucks en el parque Combate de Abtao de San Isidro y en la Curva de la playa Punta Hermosa.
Paradas. Puede encontrar algunos food trucks en el parque Combate de Abtao de San Isidro y en la Curva de la playa Punta Hermosa.

Sandra Vargas Gutiérrez
sandra.vargas@diariogestion.com.pe

El Siglo XXI inició con una fuerte crisis económica que dejó a miles sin trabajo, incluyendo a los chefs. Sin embargo, la necesidad no aniquiló su pasión por la cocina. Por el contrario, los volvió creativos. Así, muchos de ellos montaron sus propios food trucks, lo cual implicaba menos gastos que abrir un restaurante propio.

La tendencia de los camioncitos con comida gourmet arrancó en Nueva York. Y, poco después, el boom dio la vuelta al mundo hasta aterrizar en Perú. Aquí los cocineros “criollizaron” los food trucks con comida local: incluyeron cebiches, empanadas, anticuchos y otras exquisiteces locales.

Hoy, incluso, existe una asociación que engloba a varios camioncitos y promociona los festivales o eventos que los congregan.

Negocio próspero
Armar un food truck no es barato. Puede costar entre US$15,000 y US$20,000, incluyendo el vehículo, la decoración y el acondicionamiento de una cocina. Todo demora unos tres meses en promedio.

No obstante, de acuerdo a las actividades del camioncito, los dueños pueden recuperar el dinero en un corto plazo. En un buen día, por ejemplo, se puede ganar entre S/3,000 y S/10,000, de acuerdo al precio de los platos vendidos, el festival en el que participan y la cantidad de comensales. Sin duda, Mistura es la mayor ventana para estos negocios. La tendencia culinaria sobre ruedas va en alza.

“Gohan”
La cocina del Marriott vio crecer profesionalmente a Bruno Subiate hasta que decidió independizarse. Sin embargo, el chef no quería pensar en alquileres ni trámites. Por eso montó su food truck en el que ofrece su especialidad: makis. Subiate invirtió un aproximado de US$20,000 en armar el vehículo culinario y gana S/3,000 en promedio en un buen día.

”Con tenedor”
El boom de las carnes al cilindro inspiró a Álvaro del Castillo. Cansado de recorrer varios kilómetros hasta restaurantes campestres para probar este sabor, armó su propio camioncito bajo el lema “Calle pero elegante”. Sus especialidades son las salchipapas y las hamburguesas artesanales. Del Castillo se demoró un mes y medio en armar su primer food truck y hoy cuenta con tres. Con ellos participó en Mistura, Creamfields, la Teletón, entre otros eventos.

“La calé”
George Capistrán abrió una barra de cebiches en el 2012. Al negocio no le fue como esperaba, por lo que el ingeniero industrial optó por un food truck que refleje el estilo “street food”. Y, para marcar la diferencia, añadió paneles solares a su camioncito. Además, el dueño de “La calé” asegura que este negocio es rentable, aunque por ahora ha recuperado el 30% de un inversión. También participó en la última edición de Mistura y en algunos conciertos.

“Empanacombi”
Naty tiene síndrome de down y es subcampeona mundial de Natación. Ella es hermana de Cynthia Rodríguez y fuente de su inspiración para entablar su propio negocio. Así nació “Empanacombi”, cuyo pilar principal es la inclusión social. Actualmente Rodríguez viene trabajando en otros proyectos de restauración con impacto social relacionados a la gastronomía.

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