Más allá de la educación financiera

Hay que conocer y aplicar los consejos bancarios.

Especial Tu Dinero. Usualmente cuando se habla de educación financiera quisiéramos conocer la fórmula mágica para hacer que el dinero nos alcance más, gastemos menos y aumentemos nuestros ingresos. Para ello, bastaría entonces con leer sobre los productos financieros que las entidades formales ofrecen, tasas de interés, ahorro, gasto, perfil de riesgo e historia crediticia, entre otros. Actualmente, existe una gran variedad de portales en internet, aplicaciones para celulares y cursos en línea que pueden ser útiles para empezar a hacer la tarea.

Sin embargo, “del dicho al hecho hay mucho trecho”; hay una gran diferencia entre saber y hacer; para muchos es más sencillo entender lo que es un presupuesto personal, cuando otro ha hablado o escrito sobre esto… cuán desafiante es presupuestar nuestros ingresos, gastos y nivel de ahorros acorde con nuestra realidad. Esto ocurre porque cada uno vive una realidad distinta según el “juego de la vida” que experimenta a diario; un juego que realmente no es tan juego y casi siempre la prueba y error es nuestro mejor aliado.

¿Cómo podríamos entonces sentirnos más capaces de administrar adecuadamente nuestras finanzas personales? Conocer y aplicar conceptos financieros es el punto de partida para lograr esto, pero no es suficiente. El reto va más allá y es muy personal: Conocernos primero a nosotros mismos a fin de identificar aquello que nos motiva a levantarnos cada día y planear nuestro futuro.

El autoconocimiento nos lleva a reflexionar sobre nuestra relación con el dinero y a qué le damos más importancia en nuestras vidas para entonces entender, entre otros: ¿Por qué algunos priorizan más la compra de ropa de marca que reemplazar el cepillo de dientes con frecuencia? ¿Por qué salir a comer dos veces por semana es una necesidad para unos y un deseo para otros?

También es importante reflexionar sobre ¿cómo aprendimos a interactuar con el dinero desde niños?. Algunas familias fomentan el ahorro; otras, el gasto. Algunos padres preparan presupuestos diarios o semanales para controlar el gasto o ahorrar para las próximas vacaciones en familia. Para otros, lo normal es vivir al día y no pensar en el futuro, porque “cada día trae su propio afán”.

Estos mensajes son pasados de generación en generación cual tradición oral y como tal debemos reflexionar entonces respecto a nuestra crianza y cómo queremos criar a nuestros hijos; entonces, escogemos aquello que queremos rescatar de esas costumbres y/o rediseñamos lo que sea necesario en nuestro imaginario financiero.

Una reflexión similar puede hacerse respecto a los círculos a los que pertenecemos o alguna vez hemos pertenecido. ¿Qué es lo aceptable en esos círculos? ¿Se valora más un plato de comida en un restaurante costoso o una buena compañía comiendo un sándwich en un parque?

El autoconocimiento nos ayuda a entender las razones por las cuales nos enfocamos más en el corto o largo plazo desde lo financiero, soñamos con generar ingresos o con tener un empleo de ingresos estables, vemos el dinero como un fin o un medio para ser felices o preferimos invertir en acciones y no en bonos. Es nuestra decisión hacerle o no retoques a nuestra “radiografía financiera” a fin de definir metas que materialicen nuestros sueños para vivir a nuestra medida y no a la medida de otros.

Diario La República
Red Iberoamericana de Prensa Económica (RIPE)

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