“Planeo reducir los ‘Fiesta’ y quedarme con uno algún día”

El chef Héctor Solís sueña con tener un restaurante de una mesa en una caleta y cocinar lo que le dé el mar.

Su huarique.  “El mejor cebiche me lo hace mi madre y el segundo, Octavio Otani, un japonés con alma de gitano”, confiesa Solís.
Su huarique. “El mejor cebiche me lo hace mi madre y el segundo, Octavio Otani, un japonés con alma de gitano”, confiesa Solís.

Héctor Solís ultima detalles para volverse un trotamundos. Su nuevo proyecto incluye una caravana de tres carrozas y un itinerario de 25 ciudades del Perú donde cocinará gratis. Tiene dos fines: ganar conocimiento y honrar héroes anónimos.

¿No le preocupa que un día se le agoten las recetas?
Hay un camino sin fin para Fiesta (su restaurante). Si viniste en el 2014, hoy hallarás algo muy distinto, ese es nuestro trabajo. No significa quitarle esencia al plato, pero sí hacerlo diferente.

¿Las técnicas de cocina del Perú son tan inagotables como su lista de ingredientes?
Sí, en el Perú tenemos muchas técnicas de cocina que aún ni siquiera se han descubierto. Lo que nos falta es educarnos sobre nosotros mismos. Los chicos saben más de McDonald’s que de un cuy o de una papa.

¿Qué clase de técnicas ha descubierto por su cuenta?
Terminé un libro hace dos años y me fui a hacer investigación al norte. Allí, la preparación de un plato cambia de pueblo a pueblo: un arroz con pato no es el mismo en Motupe que en Jayanca.

¿Se puso la meta de conocer un número de productos nuevos al año?
Viajo frecuentemente y ahora mismo tengo un proyecto interesantísimo y lo voy a desarrollar. Es un restaurante itinerante. Estamos construyendo tres contenedores para la cocina, la sala y el bar. Queremos pasar por 25 ciudades y trabajar con productos y cocineros locales.

¿Para quién va a cocinar?
Para estudiantes de colegio y universidades, para doctores de hospitales públicos, catedráticos, gente que nunca fue invitada a ningún sitio. Prepararemos cenas gratuitas.

¿Cómo lo va a financiar?
Se autofinanciará y si en algún momento ingresa un auspiciador, se le aceptará, pero bajo nuestras condiciones. Nosotros elegimos a los invitados y la comida.

Y, además de este proyecto, ¿tiene planeado abrir un nuevo Fiesta?
Planeo reducir los Fiesta y quedarme con solo uno algún día. La tendencia es reducirme para ser mejor.

¿Su decisión tiene que ver con la logística del restaurante?
Por supuesto, tengo que transportar mero murique desde Piura en avión y la gente a veces no entiende por qué un ceviche cuesta S/. 60. Vamos a comprar por todo el país.

¿Cómo es el restaurante de sus sueños?
Mi sueño es tener un restaurante de una sola mesa en una caleta donde pueda preparar solo para un grupo de personas y cerrarlo ese día para ellos. Cocinaría lo que venga del mar , lo del día. Creo que ese va a ser mi fin.

Parece que nunca pensara en los costos…
Nunca, pienso en la felicidad. La buena cocina es una experiencia. Para llenarte el estómago, puedes comer una hamburguesa.

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