Editorial: Motor que prendió

Editorial de Gestión. Un repunte de las exportaciones con valor agregado se reflejará en el empleo, lo cual repercutirá en la mejora del alicaído consumo.

Foto: Andina.
Foto: Andina.

EXPORTACIONES. Luego de tres años a la baja, las exportaciones crecieron el 2016 y a una tasa nada despreciable (7.6%). Esta recuperación estuvo concentrada en los mayores embarques de metales, particularmente de cobre, pues los productos no tradicionales registraron una nueva caída (la tercera de los últimos cuatro años) y solo las agroexportaciones y, en menor medida, los bienes siderometalúrgicos mostraron un desempeño favorable.

Este año, en el primer trimestre las exportaciones han tenido un crecimiento de 30.4% -tanto a nivel de los productos tradicionales como los no tradicionales-, lo que ha permitido registrar una superávit comercial de US$ 1,123 millones. El rol que cumpla permitirá atenuar el débil crecimiento (o retroceso) de las actividades vinculadas al mercado interno. Además, se estima la reactivación de rubros no tradicionales como pesca y, sobre todo, textiles y confecciones. Un repunte de las exportaciones con valor agregado se reflejará en el empleo, lo cual a su vez repercutirá en la mejora del alicaído consumo.

Este resultado se explica, en primer lugar, por el mayor crecimiento de los socios comerciales del Perú, tanto de las economías desarrolladas – EE.UU. ha vuelto a convertirse en el principal destino de nuestras exportaciones – como de las emergentes, incluidos China y los países latinoamericanos.

De hecho, el BCR ha revisado al alza sus proyecciones de los términos de intercambio (la diferencia entre los precios de las exportaciones y las importaciones): de 3.9 a 5.4, en buena medida porque las cotizaciones de los metales se proyecta que se mantengan por encima de las registradas en el 2016. Esto a pesar de los vaivenes de los últimos días, causados por el ahora llamado “efecto Trump”, es decir, los devaneos del presidente estadounidense con respecto a sus políticas de Gobierno (económicas, externas, comerciales, etc.).

Si bien los exportadores no tradicionales peruanos no tienen a su favor el tipo de cambio, sí pueden mitigar lo anterior con el alza del drawback, que fue una de las primeras medidas dictadas por el actual Gobierno. Lo que hace falta es impulsar la competitividad de las empresas, eliminando trabas burocráticas y tomando en serio que la infraestructura que sirve al sector tiene que ser modernizada. También habrá que reforzar la promoción. Esta nueva oportunidad no puede ser desaprovechada.

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